En México sabemos trabajar.
Trabajamos muchas horas, resolvemos, improvisamos, sacamos pendientes, respondemos mensajes fuera de horario y, cuando hace falta, encontramos la manera de que las cosas sucedan.
El problema es que trabajar mucho no necesariamente significa producir más valor.
De acuerdo con los datos más recientes de la OCDE, durante 2025 en México se trabajaron en promedio 2,205 horas efectivamente trabajadas por persona ocupada. Es la cifra más alta entre los países con datos disponibles en esa comparación.
Entonces la conversación que deberíamos estar teniendo dentro de las empresas no es simplemente cómo hacer más cosas.
La verdadera pregunta es:
¿Cómo logramos mejores resultados con los recursos, las personas y el tiempo que ya tenemos?
Productividad no significa correr más rápido
Uno de los errores más comunes es relacionar productividad únicamente con el desempeño individual de las personas.
Sin embargo, la productividad también depende de cómo está diseñada una empresa.
La OCDE define la productividad laboral a partir del valor generado por hora trabajada y señala que ese resultado no depende solamente del esfuerzo de las personas, sino también de factores como el capital disponible, la tecnología y la eficiencia organizacional.
Y ahí cambia completamente la conversación.
Una persona puede ser extraordinariamente capaz y aun así perder varias horas todas las semanas capturando información manualmente, buscando archivos, trasladando datos entre sistemas, elaborando reportes repetitivos o esperando información para poder tomar una decisión.
En esos casos, el problema no necesariamente está en la persona.
Muchas veces está en el sistema en el que trabaja.
Las empresas también acumulan trabajo invisible
Hay actividades que se vuelven tan normales dentro de una organización que dejamos de cuestionarlas.
Copiar información de una plataforma a otra, preparar manualmente un reporte que podría actualizarse automáticamente, preguntar varias veces por el estatus de un proceso, volver a capturar información que ya existe en otro sistema o realizar juntas solamente para conocer datos que podrían estar disponibles en un dashboard.
Por separado pueden parecer tareas pequeñas.
Pero cuando multiplicamos esos minutos por personas, departamentos, semanas y años, aparecen cientos —y en algunas organizaciones miles— de horas invertidas en actividades que mantienen ocupadas a las personas, pero que no necesariamente están generando mayor valor.
Ese es uno de los grandes retos de productividad dentro de las empresas: el trabajo invisible se vuelve parte de la rutina antes de que alguien se detenga a preguntarse si todavía debería hacerse así.
Antes de contratar más personas, observa el sistema
Cuando aumenta la carga de trabajo, una respuesta común es pensar inmediatamente que necesitamos más manos.
Y claro, hay momentos en los que crecer sí requiere ampliar el equipo. Pero antes de hacerlo vale la pena analizar qué está provocando esa saturación.
Tal vez existen tareas duplicadas entre departamentos. Quizá hay procesos que dependen demasiado de seguimiento manual, información que nunca llega completa, reportes que se construyen desde cero cada semana o personas altamente especializadas dedicando parte importante de su tiempo a actividades operativas que podrían simplificarse.
Contratar más personas para sostener un proceso ineficiente puede hacer que la empresa crezca, pero también puede hacer que crezca la ineficiencia junto con ella.
La oportunidad está en preguntarnos primero qué parte del trabajo podemos rediseñar.
Ahí está la verdadera oportunidad de la Inteligencia Artificial
La conversación alrededor de IA se ha concentrado muchísimo en herramientas: qué plataforma utilizar, cuál modelo es mejor, qué prompt escribir o qué nueva función apareció esta semana.
Para una empresa, sin embargo, hay una pregunta mucho más valiosa:
¿Qué trabajo puede dejar de hacerse como lo hacemos hoy?
La Inteligencia Artificial puede analizar información, encontrar patrones, acelerar investigación, resumir grandes volúmenes de datos, generar reportes, apoyar decisiones y automatizar determinadas actividades.
De hecho, la OCDE señala en su análisis económico de México de 2026 que una adopción amplia de IA generativa podría contribuir al crecimiento de la productividad agregada y transformar una parte relevante de las tareas que hoy realizan millones de trabajadores mexicanos.
Pero poner Inteligencia Artificial encima de un proceso ineficiente no necesariamente lo convierte en un buen proceso.
Primero necesitamos entender cómo trabaja la empresa. Después podemos simplificar, integrar información y automatizar aquello que realmente tenga sentido.
Entonces sí, la tecnología puede convertirse en un verdadero multiplicador.
Productividad también es tener mejor información
Hay otra pérdida de tiempo que suele pasar desapercibida: no saber lo que está ocurriendo.
Cuando Marketing tiene una parte de la información, Comercial otra, Operación lleva sus propios registros y Dirección necesita preguntar a diferentes personas para construir una fotografía del negocio, la toma de decisiones también se vuelve más lenta.
Aquí los datos y Business Intelligence juegan un papel fundamental.
Un dashboard bien diseñado no sirve únicamente para visualizar gráficas. Sirve para disminuir el tiempo entre que algo sucede y la empresa puede entenderlo.
Si podemos conocer rápidamente qué campañas están generando oportunidades, cuáles se convierten en ventas, dónde se están perdiendo prospectos, qué productos tienen mejor margen o qué procesos están acumulando retrasos, podemos actuar antes.
Mejor información también significa menos tiempo perdido intentando entender qué está pasando.
Productividad también es calidad de vida
Una empresa productiva no debería ser aquella donde todos están ocupados todo el tiempo.
Debería ser aquella donde las personas pueden utilizar mejor su tiempo.
Eso significa disminuir trabajo manual y retrabajos, evitar búsquedas innecesarias de información, simplificar procesos y dar a las personas mayor claridad para tomar decisiones.
El resultado no solamente puede verse en productividad y rentabilidad.
También puede verse en personas que tienen más espacio para pensar, crear, vender, atender clientes, innovar, desarrollar nuevas habilidades y concentrarse en aquello donde realmente pueden aportar valor.
La productividad puede devolver algo que rara vez aparece en un estado de resultados:
tiempo.
Y probablemente sea uno de los recursos más valiosos que tenemos.
El siguiente crecimiento de tu empresa puede no necesitar más horas
La OCDE resume una idea poderosa en su Compendio de Productividad 2026: cuando la productividad mejora, una economía puede elevar su capacidad de generar valor sin depender únicamente de trabajar más horas o incorporar más personas.
Esa lógica también podemos llevarla a las empresas.
El siguiente nivel de crecimiento puede no requerir más horas ni necesariamente más personas. Puede necesitar mejores procesos, información conectada, decisiones más rápidas, tecnología adecuada y una organización diseñada para utilizar mejor los recursos que ya tiene.
Porque crecer no debería significar que cada nuevo cliente implique proporcionalmente más trabajo, más juntas, más seguimiento manual y más estrés.
La verdadera evolución ocurre cuando una empresa puede generar más valor con una estructura cada vez más inteligente.
Ponlo en acción
Esta semana elige un proceso que tu equipo realice frecuentemente y obsérvalo con ojos nuevos.
Durante unos días registra cuánto tiempo se destina a buscar información, copiar datos, preparar reportes, solicitar actualizaciones, corregir errores o realizar actividades repetitivas.
Después pregúntate qué parte realmente genera valor para el cliente o para el negocio y cuál existe únicamente porque “siempre se ha hecho así”.
No necesitas comenzar con una transformación enorme.
A veces identificar una actividad que consume 20 minutos diarios en cinco personas puede revelar una oportunidad mucho más importante de lo que parece.
Después podrás decidir si la solución está en mejorar el proceso, capacitar al equipo, integrar sistemas, construir un dashboard, automatizar una actividad o utilizar Inteligencia Artificial.
Primero detectamos la fricción. Después elegimos la solución.
Trabajar mejor también es una estrategia de crecimiento
En Hola Digital ayudamos a las empresas a identificar dónde están perdiendo tiempo, oportunidades y rentabilidad para construir un ecosistema donde estrategia, procesos, Marketing, Comercial, Customer Experience, datos, tecnología e Inteligencia Artificial trabajen de forma conectada.
Dependiendo del reto, eso puede traducirse en consultoría, capacitación para equipos, dashboards, automatizaciones, IA aplicada o herramientas digitales diseñadas alrededor de la operación.
Porque la tecnología por sí sola no transforma una empresa.
Lo que realmente transforma una organización es entender qué necesita hacer diferente y utilizar la tecnología para hacerlo posible.
México no necesita demostrar que sabe trabajar mucho.
Necesitamos construir empresas capaces de trabajar cada vez mejor.
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Fuentes principales: OECD Data Explorer, Average annual hours actually worked per worker; OECD, GDP per hour worked; OECD, Compendium of Productivity Indicators 2026.
